Tag: conciencia

11-M

11-M

Hoy, a 2013, hace ya ¡9 años! del “11-M” que nos marcó a todos.

Recordar un acto brutal no es morbo o rencor (o no debería serlo);
en lugar de eso, puede y debe servirnos para recordarnos qué valores queremos potenciar y de cuáles alejarnos lo más posible.

(p.ej: manifestación más multitudinaria de… desde siempre. allí no había colores, partidos ni banderas; sólo humanidad) (y también fue y será memorable las colas y colas que se formaron para donar sangre desde antes de que se pidiera o necesitara)

“Hoy… que un mar humano grita ‘¡Basta!’, que saca el corazón su casta…”lazo_negro

Es Navidad cada vez que…

Es Navidad cada vez que…

Ahora que se acaban las cenas y reuniones familiares típicas, las luces y adornos, y los días de vacaciones, nos tiene que (o “nos puede”, al menos) quedar eso que llaman el “espíritu navideño“: esas pilas de paz y buena voluntad que no podemos permitir que se desvanezcan en cuanto empiece la rutina o se queden al fondo de la misma caja que el belén o el árbol…

Madre Teresa de Calcuta con los pobres
Es Navidad cada vez que sonríes a un hermano y le tiendes la mano.

Es Navidad cada vez que estás en silencio para escuchar al otro.
Es Navidad cada vez que no aceptas aquellos principios que dejan a los oprimidos excluidos de la sociedad.
Es Navidad cada vez que esperas con aquellos que desesperan en la pobreza física o espiritual.
Es Navidad cada vez que reconoces con humildad tus límites y tu debilidad.
Es Navidad cada vez que permites al Señor renacer para darlo a los demás.

(Teresa de Calcuta)

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Si te ha gustado y/o hecho reflexionar su forma de pensar, echa un ojo también a esta frase suya sobre las obras de amor.

Triple filtro de Sócrates

Triple filtro de Sócrates

En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos.

Un día un conocido se acercó al gran filósofo y le dijo:

— ¿Sabes lo que escuché ayer acerca de tu amigo?

— Espera un minuto -replicó Sócrates-. Antes de decirme nada sobre eso quisiera que lo sometieras a un pequeño examen. Yo lo llamo el examen del triple filtro.

— ¿Triple filtro?

— Correcto -continuó Sócrates-. Antes de que me hables sobre mi amigo, sería buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir, es por eso que lo llamo “el examen del triple filtro”.

— El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?

— No -dijo el hombre-, realmente solo escuché un rumor sobre eso y…

— Está bien -dijo Sócrates-. Entonces no sabes si realmente es cierto o no.

— Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?

— No, por el contrario…

— Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero sin estar seguro de que sea cierto.

— Pero aun así podría querer escucharlo; porque queda un filtro: el filtro de la utilidad.

— ¿Me servirá de algo lo que vas a decirme de mi amigo?

— No, la verdad es que no.

— Bien -concluyó Sócrates-, si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, y ni siquiera es útil ¿para qué querría saberlo?

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No sé si es cierto que este método del triple filtro atribuído a Sócrates sea realmente suyo. Tengo un poco más claro que es bueno (o al menos no-malo); pues al ser una de sus cribas la bondad, no puede pasar el filtro nada malvado. Y lo que sí estoy seguro es de que es útil; y por eso quería, desde hace tiempo, compartirlo aquí en mi blog. 😉

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Pero creo que no hay que ser tan tajante. Mi consejo es, en nuestra vida, aplicar este triple filtro pero relajando un poco las reglas; porque puede que eso que quieran compartir contigo sea para que tú apliques tus propios filtros: Si es algo que quien te lo cuenta no vivió, al escucharlo puedes razonar también tú cómo de verídico es; ser tú quien juzgue desde tu punto de vista la bondad o maldad del asunto; y, sobre todo, que es soberbio afirmar que algo no va a servirle de nada a otra persona, porque de toda experiencia siempre se puede aprender algo; incluso un rumor falso y extendido con inquina que llegase a tus oídos te serviría, p.ejemplo, para conocer mejor a esa gente que lo está difundiendo.

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El triple filtro ‘light’ del que os hablo quedaría así:

  1. Lo que vas a decir… ¿es verdad?
    • Si NO es verdad, NO lo digas.
    • si SÍ es verdad, pasa al siguiente filtro.
    • si no estás seguro, pasa al siguiente filtro.
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  2. Lo que vas a decir… ¿es bueno?
    • si SÍ es bueno, pasa al siguiente filtro.
    • si NO es bueno o no estás seguro, pasa al siguiente filtro.
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  3. Lo que vas a decir… ¿es útil?
    • si “NO crees que sea útil” o “que se sepa no va a ayudar a solucionarlo” –> dilo sólamente si era VERDAD y algo BUENO.
    • si no sabes si será útil que se sepa –> dilo sólamente si…
      • ESTAS SEGURO DE QUE ES VERDAD; o
      • si no estás seguro de ello, pero sí de que es algo BUENO.
    • si claramente será útil dar a conocer esa información –> dilo. (En este punto lo que vas a decir es posiblemente cierto y útil)

    Un ejemplo: descubres algo que olvidó alguien de tu familia y tienes ganas de decirle que la ha fastidiado (“¡Se te olvidó traerme aquello que te dije!”). Si aplicamos el filtro el asunto queda:

    Lo que voy a decirle es verdad? . Claro que es verdad! Por ello me he quedado sin eso que se suponía que iba a traerme.

    Lo que voy a decirle es bueno? No. Es una mini-bronca. Es algo malo para él/ella. Quiero decirle que la ha ‘cagado’.

    Lo que voy a decirle es útil? Posiblemente no. Porque aunque pudieramos pensar: “será útil para mejorar su memoria para otra vez”; esta explicación está ‘cogida con alfileres’: si ha sido un olvido y no hay nada que él/ella pueda hacer a corto plazo para solucionarlo, es tontería hacerle sentir mal para nada.

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Trenes para el cielo

Trenes para el cielo

El 11 de Marzo de 2004, 200 viajeros cogieron, sin saberlo, los trenes con destino al Cielo…

Hace ya 6 años… y, al pensar en ello, se me sigue erizando la piel, recorriendome un escalofrío idéntico, y aún tengo que contener esas lágrimas mezcla de rabia, impotencia, asombro e imcomprensión que humedecen mis ojos sin llegar a brotar…

(Autor:  José Córdoba, el “Chivi”. Canción: “Trenes para el cielo”)

Lo que se memoriza puede olvidarse, lo que se siente y emociona, no.

Una de las cosas que distingue al ser humano es la búsqueda del “¿POR QUÉ?” de las cosas. La curiosidad por el mundo que le rodea. Imaginad esta situación: un gato pequeño y un un niño pequeño están sentados en el suelo. Entonces, desde un lado, les tiramos rodando un ovillo de lana y una pelota respectivamente. El gato, encantado, saltará sobre el ovillo según viene; el niño, sin embargo, asombrado, primero mirará intrigado de dónde ha salido esa pelota: POR QUÉ ha aparecido (aunque luego igualmente se ponga a jugar).

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Puedo entender perfectamente (aunque, evidentemente, no lo comparta), un asesinato, un ajuste de cuentas por odio, venganza, dinero… pero ¿CÓMO ALGUIEN PUEDE LLEGAR A HACER ALGO COMO EL 11-M?  :_·(

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<< Por mucho que deseemos que esos horribles sucesos (Hitler, bombas en restaurantes, rascacielos…) no hubieran ocurrido, el hecho es que ocurrieron.
Y hoy somos lo que somos, gracias a ellos.
Nuestra ira, nuestra compasión, nuestra conciencia, nuestros conocimientos.
Si alterasemos la historia para impedir que ocurrieran, cambiaría todo: Lo malo Y LO BUENO. >>

(“TimeCop 2, la decisión de Berlín”)