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11-M

11-M

Hoy, a 2013, hace ya ¡9 años! del “11-M” que nos marcó a todos.

Recordar un acto brutal no es morbo o rencor (o no debería serlo);
en lugar de eso, puede y debe servirnos para recordarnos qué valores queremos potenciar y de cuáles alejarnos lo más posible.

(p.ej: manifestación más multitudinaria de… desde siempre. allí no había colores, partidos ni banderas; sólo humanidad) (y también fue y será memorable las colas y colas que se formaron para donar sangre desde antes de que se pidiera o necesitara)

“Hoy… que un mar humano grita ‘¡Basta!’, que saca el corazón su casta…”lazo_negro

Filosofías de vida

Filosofías de vida

A base de toparme con mucha gente que actúa de manera parecida alegando siempre las mismas frases hechas, he llegado a la conclusión de que hay tres formas de pasar por esta vida. Tres filosofías de vida.

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1) “Soy el dueño de mi vida y puedo hacer con ella lo que quiera. Cegados por el “Carpe Diem” más radical alegan sin matices que la vida es para disfrutarla; y, si les hablas de algo que, por no ser materialista, si se parasen a reflexionarlo fuese en contra de estos principios, te acusarán de estar tratando de cambiarles o manipularles.

La clave de la vida es disfrutar y SU libertad es lo más importante; por tanto, también te acusarán de intolerante las veces que tus palabras vayan dirigidas a detenerles cuando estén causando a alguien algún mal. (mal que ellos habían ignorado; bien por despiste porque no lo supieran, o bien por indiferencia porque les importe un bledo).

Conjuntos: a menos b. La libertad de B 'pisa' a la de A

RESUMEN SIMPLISTA: Mi libertad puede perjudicar o hacer mal a otro si repercute en un claro bien o placer para mí.

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2) “Mi libertad termina donde empieza la del otro”. Esta es la filosofía más extendida. Suena bien. Tiene la diferencia fundamental respecto a la anterior de que la gente que vive así su vida sí piensa en los demás. Les tiene en cuenta. El disfrute y libertad de los que hablabamos antes tienen unos límites: el momento en que, lo que hago, interfiere en la libertad y disfrute del otro, debo tener cuidado y no molestarle ni causarle mal al prójimo.

diagrama de venn (a union b quitando la interseccion)

La frase estandarte es “Vive y deja vivir”. Y lo que suelen añadir como explicación es: “Yo vivo mi vida sin hacer daño a nadie. Déjame en paz y vive tu también tu vida sin meterte en la mía”. “Mira toda esa gente que hace el mal activamente. Si nadie hiciera nada malo a los demás, todo iría mucho mejor”.

RESUMEN SIMPLISTA: No se debe hacer el mal. Pero con eso es suficiente; no hace falta preocuparse por los demás. Basta con no dañarles.

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3) “Mi libertad y la del otro pueden y deben fundirse”. “Mi vida será mejor y habrá en ella más felicidad conforme consiga hacer felices a los demás”. conjuntos - todos interactuan en la vida de todos

La máxima de alguien con esta filosofía de vida puede ser, de hecho, bastante parecida a la del primer grupo: “Ama y HAZ LO QUE QUIERAS. El punto clave de esta frase es que puedes hacer lo que quieras si lo haces con amor (cuidandote siempre de que tu amor sea verdadero); porque “si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor “. [San Agustín]

A pesar de las críticas que puedas recibir (sobre todo de personas de las filosofías 1 y 2), si de corazón (y habiendo filtrado tu pensamiento por la razón) crees que tu obrar es lo correcto, adelante. No tengas miedo. Cuando te falten las fuerzas, recuerda de nuevo aquello de: […] donde haya odio, ponga yo amor; donde haya discordia, armonía; donde haya error, verdad; donde desesperación, esperanza […]

RESUMEN SIMPLISTA: No se debe hacer el mal (en eso estamos de acuerdo), pero no basta con “no dañar activamente a los demás”; mediante la omisión de ayuda en los momentos en que podíamos haber cambiado el mundo (‘el mundo’ de alguien con un gesto), también estamos contribuyendo a que el mal reine en este mundo. Hay que mojarse. Como dijo Einstein, “lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada”.

Triple filtro de Sócrates

Triple filtro de Sócrates

En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos.

Un día un conocido se acercó al gran filósofo y le dijo:

— ¿Sabes lo que escuché ayer acerca de tu amigo?

— Espera un minuto -replicó Sócrates-. Antes de decirme nada sobre eso quisiera que lo sometieras a un pequeño examen. Yo lo llamo el examen del triple filtro.

— ¿Triple filtro?

— Correcto -continuó Sócrates-. Antes de que me hables sobre mi amigo, sería buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir, es por eso que lo llamo “el examen del triple filtro”.

— El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?

— No -dijo el hombre-, realmente solo escuché un rumor sobre eso y…

— Está bien -dijo Sócrates-. Entonces no sabes si realmente es cierto o no.

— Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?

— No, por el contrario…

— Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero sin estar seguro de que sea cierto.

— Pero aun así podría querer escucharlo; porque queda un filtro: el filtro de la utilidad.

— ¿Me servirá de algo lo que vas a decirme de mi amigo?

— No, la verdad es que no.

— Bien -concluyó Sócrates-, si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, y ni siquiera es útil ¿para qué querría saberlo?

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No sé si es cierto que este método del triple filtro atribuído a Sócrates sea realmente suyo. Tengo un poco más claro que es bueno (o al menos no-malo); pues al ser una de sus cribas la bondad, no puede pasar el filtro nada malvado. Y lo que sí estoy seguro es de que es útil; y por eso quería, desde hace tiempo, compartirlo aquí en mi blog. 😉

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Pero creo que no hay que ser tan tajante. Mi consejo es, en nuestra vida, aplicar este triple filtro pero relajando un poco las reglas; porque puede que eso que quieran compartir contigo sea para que tú apliques tus propios filtros: Si es algo que quien te lo cuenta no vivió, al escucharlo puedes razonar también tú cómo de verídico es; ser tú quien juzgue desde tu punto de vista la bondad o maldad del asunto; y, sobre todo, que es soberbio afirmar que algo no va a servirle de nada a otra persona, porque de toda experiencia siempre se puede aprender algo; incluso un rumor falso y extendido con inquina que llegase a tus oídos te serviría, p.ejemplo, para conocer mejor a esa gente que lo está difundiendo.

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El triple filtro ‘light’ del que os hablo quedaría así:

  1. Lo que vas a decir… ¿es verdad?
    • Si NO es verdad, NO lo digas.
    • si SÍ es verdad, pasa al siguiente filtro.
    • si no estás seguro, pasa al siguiente filtro.
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  2. Lo que vas a decir… ¿es bueno?
    • si SÍ es bueno, pasa al siguiente filtro.
    • si NO es bueno o no estás seguro, pasa al siguiente filtro.
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  3. Lo que vas a decir… ¿es útil?
    • si “NO crees que sea útil” o “que se sepa no va a ayudar a solucionarlo” –> dilo sólamente si era VERDAD y algo BUENO.
    • si no sabes si será útil que se sepa –> dilo sólamente si…
      • ESTAS SEGURO DE QUE ES VERDAD; o
      • si no estás seguro de ello, pero sí de que es algo BUENO.
    • si claramente será útil dar a conocer esa información –> dilo. (En este punto lo que vas a decir es posiblemente cierto y útil)

    Un ejemplo: descubres algo que olvidó alguien de tu familia y tienes ganas de decirle que la ha fastidiado (“¡Se te olvidó traerme aquello que te dije!”). Si aplicamos el filtro el asunto queda:

    Lo que voy a decirle es verdad? . Claro que es verdad! Por ello me he quedado sin eso que se suponía que iba a traerme.

    Lo que voy a decirle es bueno? No. Es una mini-bronca. Es algo malo para él/ella. Quiero decirle que la ha ‘cagado’.

    Lo que voy a decirle es útil? Posiblemente no. Porque aunque pudieramos pensar: “será útil para mejorar su memoria para otra vez”; esta explicación está ‘cogida con alfileres’: si ha sido un olvido y no hay nada que él/ella pueda hacer a corto plazo para solucionarlo, es tontería hacerle sentir mal para nada.

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¿Por qué Dios permite el mal?

¿Por qué Dios permite el mal?

La respuesta que espera oir quien hace esta pregunta estando triste o furioso con Él tras un suceso desagradable es que, si ha pasado esto así, sólo puede ser porque, si existe, no es tan bueno ni le importa nuestro sufrimiento o, si no, sencillamente no existe.

Con esta entrada no quiero probar la existencia de Dios; sino razonar con lógica que las catástrofes naturales, las atrocidades humanas y las enfermedades no pueden ser prueba de que Dios sea malo o que no exista.
Es perfectamente compatible su existencia y bondad con su no-intromisión.

El don más valioso que tiene la persona (a parte de la vida en sí) es el libre albedrío; la libertad para escoger sus actos; para escoger hacer el bien o hacer el mal.

Cuando preguntamos indignados por qué Dios ha permitido un determinado suceso suele ser porque desearíamos que no hubiera ocurrido; pero…
¿qué hubieras hecho tú de estar en Su lugar?

Si estás pensando desde ya en responder “Evitar, con mi omnipotencia, que ocurra, por supuesto”, quizás deberías meditarlo un poco más y responder de nuevo después de leer esto:

Pongamos que eres Dios: igual que un padre que deja marchar a sus hijos para que vivan su propia vida y cometan sus propios errores, regalaste a los hombres su libertad para que pudieran VIVIR por sí mismos. Precisamente porque les quieres, les permites vivir sus propias vidas a pesar de dolor que te producen algunas de sus acciones contra los demás, contra sí mismos y contra el mundo que les diste como hogar.

Ahora te pregunto de nuevo:
¿qué harías ahora que eres Dios?
¿Detener las guerras?
¿Cómo?
Cuando un soldado vaya a disparar a otro, ¿qué harías? ¿Encasquillar su arma? ¿Y si después ataca con un cuchillo? ¿Detener físicamente su brazo?
Seríamos marionetas atadas de pies y manos. ¿Dónde estaría nuestra libertad?
Sería como ser personajes de un videojuego. Controlados constantemente.

Algo parecido ocurre con las enfermedades y las catástrofes naturales:
Vivimos en un mundo gobernado por leyes físicas y de causa-consecuencia. Vienen con el mismo ‘pack’ que el aire y la temperatura que permitió el surgimiento de la vida y que nos permite ahora vivirla. 😉
No podemos pretender que Dios cure todas las enfermedades o que evite toda muerte en un terremoto o acto terrorista.

Las enfermedades y su evolución dependen de infinidad de factores biológicos (genética, hábitos alimenticios, actividades realizadas causantes del contagio o infección…); los atentados y asesinatos son, tristemente, también muestra de la libertad del hombre; y los terremotos, volcanes y demás, forman parte de los procesos geológicos del planeta…: no se pueden detener sin más sin alterar el perfecto equilibrio reinante en la Tierra.

Así que a la pregunta de “¿Por qué Dios permite el mal?”, creo tener la respuesta:
porque si no lo permitiese, ¿dónde quedaría nuestra libertad?

Si prohibimos toda maldad, cuando dos hermanos fueran a insultarse, las palabras se silenciarían en sus bocas; cuando un hombre tomase tanta droga como para morir por sobredosis, esta no tendría ningún efecto; y cuando una mujer robase tanto dinero como para pagar la operación que salvaría la vida de su hijo… ¡vaya! ¿qué haríamos que suceda entonces? ¿la detenemos para evitar el mal al legítimo propietario? ¿sanamos sin más a su hijo para evitarla llegar a esa situación?, para no ser injustos con quienes también están sufriendo enfermedades similares, ¿los sanamos a todos?

Supongo que ves por donde voy.. Una vez que te inmiscuyes y “haces trampas“, aún cuando lo hagas para hacer bien a alguien, estás, sea por injusticia para otros o, directamente, por consecuencia directa o indirecta de tu acción, haciendo a la vez, mal.

Además, no sabemos lo que nos depara el futuro. Como decían en TimeCop, “<< Por mucho que deseemos que esos horribles sucesos no hubieran ocurrido, el hecho es que ocurrieron. Y hoy somos lo que somos, gracias a ellos. Nuestra ira, nuestra compasión, nuestra conciencia, nuestros conocimientos. Si alterasemos la historia para impedir que ocurrieran, cambiaría todo: Lo malo Y LO BUENO. >>“.
A lo mejor las cosas no pasan por casualidad.

Cuando creas que todo va mal y te ves atrapado en un cuarto oscuro y sin salida, piensa que cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana. (¿qué pasa?–> que la ventana a veces está muy alta y pasas tiempo hasta conseguir alcanzarla y salir de esa oscuridad).

¿Existe el mal?

¿Existe el mal?

Puede que hayais visto un texto similar en alguna otra parte. Este es una adaptación ‘made-in-YO’, que quería compartir con vosotros.

Nunca se sabrá si la historia realmente ocurrió. Pero fuera como fuese, la moraleja es bien bonita e instructiva. ;·)

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Hace años, un profesor universitario retó  a sus alumnos  con esta pregunta:
“¿Dios creó todo lo que existe?”

Un estudiante contestó: “mm… Bueno… No literalmente.., como algunos interpretan el relato de la creacción..; pero… supongo que… sí”.

“Quiero una respuesta firme. Le reformularé la pregunta conforme a su razonamiento:
¿Dios es el origen de todo cuanto ahora existe?
Limitese a responder ‘Sí’ o ‘No’, por favor”.

“Entonces mi respuesta es ‘sí’, señor” respondió el joven.

El profesor contestó..:
“Si de Dios vino todo cuanto existe, entonces Dios nos trajo el mal, pues el mal existe desde siempre.
Y bajo el precepto que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, entonces Dios es malo”.

El estudiante se quedó callado ante tal respuesta.

Y el profesor, feliz, se jactaba de haber probado una vez más que la fe en un dios que es amor, es un mito.

Otro estudiante levantó su mano y dijo:
“¿Puedo hacer una pregunta, profesor?”

“Por supuesto”, respondió el profesor.

El joven se puso de pie y preguntó: “¿Profesor, existe el frío?”

“¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que existe, ¿acaso usted no ha tenido frío? Es lo que provoca que, llegada una cierta temperatura, las cosas se congelen”.

El muchacho respondió: “De hecho, señor, el frío no existe. Según las leyes de Física, lo que consideramos frío, en realidad es la ausencia de calor. El cero absoluto es la ausencia total y absoluta de calor, todos los cuerpos se vuelven inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Hemos creado ese término para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor”.

“Y, ¿existe la oscuridad?”, continuó el estudiante.

El profesor respondió: “Por supuesto”.

El estudiante contestó: “Nuevamente se equivoca, Señor, la oscuridad tampoco existe: La oscuridad es en realidad ausencia de luz. La luz se puede estudiar, la oscuridad no.
¿Cómo puede saberse cuán oscuro está un espacio determinado? Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio, ¿no es así?.
Oscuridad es un término que el hombre ha desarrollado para describir lo que sucede cuando no hay luz presente”
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Finalmente, el joven preguntó al profesor:
“Señor, ¿existe el mal?.

El profesor respondió molesto: “Por supuesto que existe. Lo mencioné al principio. Vemos violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo, esas cosas son el mal”.

A lo que el estudiante respondió: “El mal no existe, Señor, o al menos no existe por sí mismo.
El mal es simplemente la ausencia de Dios. La ausencia del Bien. Es, al igual que los casos anteriores, un término que el hombre ha creado para describir esta ausencia.
Dios no creó al mal. No es como la fe o el amor, que existen como existen la luz y el calor. El mal es el resultado que la humanidad no tenga a Dios presente en sus corazones.  Es el resultado de que la gente no obre siguiendo Su mensaje de amor. El mal está presente como lo está el frío cuando no hay calor, o la oscuridad cuando no hay luz”
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Entonces el profesor, después de asentir con la cabeza, se quedó callado.

El joven se llamaba

Albert Einstein

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Este texto expone el bien y el mal como dos conceptos complementarios; es decir: no puede haber nada que no sea ni bueno ni malo. Esto no siempre es así. Habrá comportamientos o hechos de la naturaleza que no impliquen ningun juicio moral ni de valor.

No obstante, en muchas más ocasiones de las que imaginas, sí sucede tal como explica el relato: lo opuesto al bien, es el mal (sin medias tintas). Es decir, no hacer el BIEN, es estar haciendo el MAL.

Vemos con mayor claridad los comportamientos “malos” como los que mencionaba este profesor: robos, violencia, etc.

Pero no le damos tanta importancia como verdaderamente tiene, al mal por omisión.

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“El mundo no está amenazado por las malas personas, sino por aquellos que permiten la maldad”
(Albert Einstein)

“Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada”
(Edmund Burke, político y escritor)

“No tenemos en nuestras manos la solución a todos los problemas del mundo; pero, contra los problemas del mundo, tenemos nuestras manos”
(Mamerto Menapace, monje y escritor)

“Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena”
(Mahatma Gandhi)

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Y sobre todo, RECUERDA

cuando pienses en los demás y trates de hacerles la vida un poco más fácil (“amando al prójimo como a uno mismo”),

cuando trabajes en pos de la paz y la bondad (aún cuando sea a contracorriente o te tachen de “loco”),

…y en definitiva, cuando esteis luchando por QUE EL BIEN REINE EN ESTE MUNDO,

QUE CADA GRANO DE ARENA CUENTA.

Nunca te rindas.

Nunca dejes de soñar.

No nos excusemos en el mal de los demás

No nos excusemos en el mal de los demás

A lo largo de mi vida, en mis pequeños intentos de, como dijo Don Quijote, “añadir una pizca de nobleza a este mundo”, me he topado con muchas respuestas incongruentes en cuanto las piensas con lógica y objetividad…

Os pongo unos ejemplos de conductas pesimistas que se excusan en el famoso

¿y qué más da lo que haga yo?
No va a cambiar nada…

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¿Os resulta familiar alguna de éstas situaciones? …

1) Protestas contra las palizas a las focas en Canadá o contra despellejar vivos a los animales de pelaje valioso que torturan así para no agujerear “el abrigo” y…

— ¿Por qué defenderles a ellos? ¿También mueren las ballenas por su aceite? ¿Y qué me dices de los niños de áfrica? ¿Por qué preocuparse de los animales cuando miles de niños mueren allí?


2) Dices que hay que ahorrar agua y…

— Pero si la que ahorro yo…, luego va a venir el ricachón que llena su piscina y va a tirar 200 litros…


3) Te quejas del humo que te echa el que fuma a tu lado y…

— ¿cómo que “te ensucio los pulmones”? ¿y los miles de coches que hay por la ciudad? ¿qué más da un cigarrillo frente a eso?


4) Defiendes a los toros o denuncias cualquier otra práctica de violencia gratuita contra animales y…

— Pero no seas hipócrita. ¿Y los que te comes qué? A esos también les estás matando. ¿O como no lo ves crees que no sufren?


5) Y, en general, luchas contra cualquier injusticia que sea demasiado común en la sociedad y te dirán…

— ¿y qué puedo hacer yo? ¿en qué influye lo que yo haga? Si todo el mundo lo hace……

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Pues bien… La clave de todos esos comportamientos es que esa gente que dice esas cosas piensa que “nada puede cambiar así que ¿para qué esforzarse?”. Y eso no es así: Cada grano de arena cuenta.

La clave son estos 4 principios fundamentales:

  • Es la suma de pequeñas acciones, pequeños “granitos de arena”, lo que conforma los grandes cambios.
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  • No es tan poca como piensas la gente que se está esforzando por eso que crees que “casi nadie hace”.
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  • Que haya otras cosas que solucionar, no es razón para no solucionar ninguna. No nos excusemos en el mal de los demás.

“El mundo no está amenazado por las malas personas, sino por aquellos que permiten la maldad” (Albert Einstein)

  • Igual que la suma de buenas acciones dá una gran acción que puede cambiar muchas cosas, tu omisión o mala acción, SE SUMA a las malas acciones que ya se cometen y hace que el mal sea mayor.

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Situación 1) –>

Que haya niños muriendo de hambre es algo horrible. Si es dinero lo que ibas a enviar para esas focas, no seas merluzo, envialo para salvar niños antes que focas. Pero si no pensabas hacer nada por los niños y tienes la oportunidad de evitar esas torturas a animales, pues hazlo sin escudarte en que “como hay otras cosas importantes que arreglar, ¿por qué ayudar a ésta?

Si un hombre tiene una herida en una pierna y un dolor interno en el torax y no sabeis de medicina como para ayudarle con lo del torax. No podeis decir “es más importante lo del torax, alguien debería empezar por ahí” y quedaros agusto con vuestra conciencia. Ayudadle con la pierna y luego ya se verá que pasa…

.subir.

Situación 2)–>

El ricachón y muchos otros, efectivamente seguirán regando o llenando sus piscinas. Pero si no sumas tu gasto de agua a esos suyos, el mal no se agravará. Recuerda SIEMPRE que NO ERES EL ÚNICO haciendo eso que te cuesta.

Tu ahorro de agua más el ahorro de agua de otros millones, es agua que NO SE SUMA al gasto de esos ricachones,etc…

.subir.

Situación 3)–>

Cada bocanada de humo que entra en tus pulmones, se queda allí para siempre (el hígado, por ejemplo, se regenera; pero los pulmones no tienen un sistema de limpieza). El hecho de que por los coches,etc. tragues mucha polución, no es excusa para que no tengas derecho a quejarte de que te echen más humo encima.

Imagina a un hombre que tiene un tajo en una pierna. El corte sangra de forma contínua. Entonces llega el médico y, basandose en esa forma de pensar dice..: “Ya estás sangrando. Supongo que, entonces, no te importará que te haga heridas pequeñas aquí en los brazos con mi bisturí…”
—> Evidentemente las heridas le harán sangrar más. ¡Aunque sean pequeñas! Porque ¡es acumulativo!
El humo que el fumador hace tragar al fumador pasivo es lo mismo: No tiene sentido excusarse diciendo “total…, ya tragas mucho humo de otras cosas…”

.subir.

Situación 4)–>

Para empezar, los animales que van a servir para alimento, tienen que ser sedados antes de matarlos (y no sólo por “derechos de los animales”, sino porque el rigor mortis de un animal que estaba estresado antes de morir, hace que sus músculos se tensen y su carne se vuelva más dura y, por tanto, peor; lo que conlleva menores ingresos para el que la vende. Y ya sabeis que este mundo lo mueve el dinero…).

Pero aunque no fuera así y de verdad sufrieran al morir.., ¿que los de matadero sufran, me da derecho a hacer sufrir también a los otros?

Imaginad dos grupos de perros (los perros nos suelen dar más pena que los toros). Y que dos amigos se dedican a matar perros. ¿saber que uno de los amigos se dedica a juntar y asesinar perros, da derecho al otro a coger a otros tantos perros, clavarles arpones hasta casi desangrarlos y después, delante de varios amigotes, igualmente matarlos. –>
Como ya hay personas que matan animales, da igual que yo también lo haga (y da igual cómo lo haga)“.