Aprecia lo que tienes

Aprecia lo que tienes

Nochebuena, 2015 D.C.

De niños nos decían “Comete toda la comida del plato: piensa en los negritos que pasan hambre” y todos pensabamos “¿en qué les ayuda que me lo coma o no? Al revés: no me lo como y que le envíen a ellos mi parte”. De niños no le veíamos sentido. Ahora podemos entender de forma diferente: es más bien “aprecia lo que tienes”.

Lo primero no se trata de “Debo/Tengo que…”  estar agradecido… De eso se puede reflexionar mucho y hay mucho estudiado (las palabras empleadas en nuestra forma de hablarnos a nosotros mismos nos afecta. Escuché una vez y repito a menudo que “el subconsciente no entiende de bromas y se le queda el ‘poso’ de lo que nos hayamos dicho”).

Y matizado esto… 🙂

No se trata de que tengamos que apreciar lo que tenemos y lo que nos pase, sea lo que sea, por el motivo de que “hay gente que está peor”. Porque entonces acabaremos siendo desgraciados negando nuestros sentimientos debido a que “no nos podemos sentir así ya que ‘no sería justo’ porque otra gente estando mucho peor no se siente tan mal”.

Peeero…, una vez aprendiendo a ser flexibles con nosotros mismos y tratando de moldear los sentimientos pero desde la comprensión…, sí va por ahí el mensaje que quiero dejar:

Sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena.

No te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes.

Estas frases cargadas de verdad avalada por la experiencia de personas de generación en generación, nos dicen que solemos no valorar lo que tenemos (tanto material [comida, hogar, comodidades…], como salud y las personas que nos quieren) y darnos cuenta de cuán importante era una vez que ya no está.

Afortunadamente hay otra forma de que se nos abran los ojos: y es cuando vemos perder ese ‘algo’ a otras personas. O cuando vemos la situación de personas que nunca ‘lo’ han tenido. Por suerte no solamente de nuestros errores y problemas se puede aprender. (Aunque de los de uno mismo se aprenda más y no sea bueno que los padres consigan evitar que sus hijos cometan ningun error propio, también cuando sale de uno el observar dónde tropiezan los demás, puede evitar ‘piedras donde tropezar’ cuando recorra él el camino).

Por eso hoy, 24 de Diciembre, Nochebuena, me gustaría que apreciemos lo que tenemos y aprendamos a sentir empatía por quienes no lo tienen.

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Hoy me he topado con esta imagen que, entre humor y sentimiento, ayuda a apreciar, en estas fiestas de familia y comilonas, la importancia de lo que tenemos.

José y María también fueron refugiados

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  •  José y su esposa embarazada María pedían por favor hogar o cobijo en que refugiarse.
  • Recién nacido Jesús tuvieron que dejar su casa y huir buscando evitar la muerte de su hijo.
  • Vivían en el actual Israel.

¿Te suena de algo? 😉

Miles de personas estos meses se juegan la vida y la de sus familias e hijos recien nacidos porque consideran en su desesperación que cualquier destino es mejor que un lugar en guerra con contínuos bombardeos, disparos y explosiones. Los viajes que a nosotros nos suponen horas (avión, tren), significan meses viajando a pie. Con lo puesto, el macuto y el móvil: su única forma de comunicación (no un ‘lujo’ que ‘demuestra que no son pobres’). Tienen su smartphone porque es que no son necesariamente ‘pobres’: son gente que tenía su vida y que lo ha perdido todo.

Y como decíamos al principio: “¿y qué puedo hacer yo?”

Pues cambiar el cómo ves la vida, apreciar lo que tienes, y poner tu granito de amor en tu entorno para que el Bien reine en este mundo. 🙂

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